Todos queremos lo mejor para nuestros compañeros de cuatro patas. Sin embargo, en el día a día de la clínica, a menudo nos encontramos con pequeños descuidos que, con el tiempo, pueden convertirse en graves problemas de salud. La mayoría de las veces ocurren por simple desinformación o por falsos mitos que se dan por buenos.
A continuación, repasamos los 5 errores más comunes que vemos en consulta y cómo evitarlos para asegurarles una vida larga y feliz.
1. Apostar por una alimentación de mala calidad o inadecuada
El alimento es la medicina diaria de tu mascota. Utilizar productos de baja calidad o darles sobras de nuestra comida no cubre sus necesidades nutricionales reales. Una alimentación deficiente o no adecuada afecta directamente a su sistema inmune, a la calidad de su pelo y a la salud de sus órganos vitales.
- La solución: Elige siempre un alimento de calidad adaptado a su especie, edad, tamaño y nivel de actividad.
2. Normalizar el sobrepeso
Un perro o un gato «gordito» puede parecer tierno, pero la obesidad animal es una enfermedad crónica. El sobrepeso reduce drásticamente su esperanza de vida y está directamente relacionado con problemas de movilidad (artrosis), diabetes y patologías cardíacas o respiratorias.
- La solución: Controla las raciones diarias con un vaso medidor o báscula, evita el exceso de premios y mantén una rutina activa de paseos y juegos.
3. Descuidar la salud dental
El mal aliento (halitosis) no es normal en los animales; suele ser el primer síntoma de acumulación de sarro y bacterias. Si no se trata, la enfermedad periodontal provoca la pérdida de piezas dentales, dolor intenso al comer y, lo que es peor, las bacterias pueden viajar por el torrente sanguíneo dañando el corazón y los riñones.
- La solución: Acostúmbralos al cepillado dental o utiliza snacks y juguetes específicos diseñados para el control del sarro.
4. No llevar las vacunas y desparasitaciones al día
Existe la falsa creencia de que si un animal no sale mucho de casa, no necesita protegerse. Esto es un gran error. Los virus y los parásitos (internos y externos como pulgas, garrapatas o mosquitos) pueden entrar en el hogar a través de nuestros propios zapatos o ropa.
- La solución: Cumplir estrictamente con el calendario de vacunación y mantener una desparasitación continua durante todo el año.
5. La falta de visitas veterinarias periódicas
Esperar a que el animal muestre síntomas evidentes de enfermedad para acudir a la clínica suele retrasar diagnósticos cruciales. Por instinto, las mascotas tienden a ocultar el dolor, lo que significa que cuando nos damos cuenta de que algo va mal, el problema ya puede estar muy avanzado.
Recuerda: La medicina preventiva no solo salva vidas y evita sufrimientos innecesarios, sino que también resulta mucho más económica a largo plazo que tratar una enfermedad avanzada.
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